El pasado 24 de abril el Gobierno de Canarias convocó al Consejo Regional de Caza, con carácter extraordinario, a petición de SEO/Birdlife, para evaluar el estado de las poblaciones canarias de tórtola y codorniz. El grupo conservacionista, gobierno canario, cabildo tinerfeño y la ACEC expresaron sus propuestas en el Consejo sobre dichas poblaciones de especies migratorias en Canarias.
Tórtola Común o Europea (Streptopelia turtur)
La Asociación Canaria de Entidades de Caza (ACEC) se opuso a la proposición de la SEO/Birdlife por considerarla excesivamente extremista, y no le quedó más remedio que pasar por alto la actitud de los representantes de los cazadores federados por razones obvias y enojosas.
El planteamiento que la ACEC defendió fue que desde la Dirección General de Protección de la Naturaleza, como órgano de coordinación y competente en la materia a nivel Autonómico, se determinaran los plazos de ejecución para las siguientes propuestas:
• Coordinar a los Agentes de Medio Ambiente, SEPRONA y Policía Autonómica en la lucha contra los furtivos. Debiéndose facilitar a los Agentes de Medio Ambiente, desde los cabildos, las labores de vigilancia cinegética, siendo estos recursos humanos una de las herramientas más cercana a la que tienen acceso y competencia. La policía cinegética de gestión tiene que avanzar en contra de la denuncia carente de interés para la preservación de los recursos.
• Desarrollar planes de control de predadores, sobre gatos, perros y ratas, con seguridad beneficiosos para todas la especies de fauna silvestre, tanto terrestre como voladora, al margen de la tórtola y codorniz.
• Estandarizar y realizar censos de abundancia de especies cinegéticas independientes a cualquier organización, y en todos los cabildos. En este sentido, es reprochable que las Administraciones Autonómicas no cuenten con sus propios censos y datos anuales realizados por sus técnicos y/o funcionarios, para garantizar un aprovechamiento sostenible y real, y que sirvan para la realización de las órdenes de vedas, y que sean legalmente vinculantes respecto a los dirimentes.
• Determinar modelos de calidad de hábitat para la codorniz y tórtola, con el fin de ejecutar mejoras ambientales en beneficio de las mismas, lo que beneficiaría también a conejos y perdices. En esa línea, la ACEC hizo un alegato a favor de estas dos últimas especies, por no estar en el mejor estatus poblacional, y que en los últimos cincuenta años han sufrido unos descensos sustanciales debido a varios factores, entre los que destaca el abandono de la agricultura tradicional. Por lo tanto, se debería contar con la Consejería de Agricultura y agricultores para buscar soluciones a esta falta de hábitat.
• Impulsar planes de información, concienciación y educación para el colectivo y la ciudadanía. Por un lado, para fomentar la formación de los cazadores y el conocimiento de su entorno y actividad. Por otro, dar a conocer a la población en general la implicación real de los cazadores y la caza en la preservación de los hábitats y de las especies.
• Respaldar y ayudar económicamente las acciones de mejora de hábitat a través de las sociedades de cazadores, y no mediante otras organizaciones o estructuras de ámbito superior.
Tras la propuesta de este último punto, un miembro federativo y representante de las sociedades de cazadores en el Consejo propuso, sin perder tiempo, que esta financiación quedara en manos de su organización – la Federación – para que la distribuyera, a lo que la ACEC se opuso radicalmente, reafirmándose en que los recursos fueran directamente a las sociedades de caza.
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